La Empresa que Alonso González Fernández "El Buzo" creó a lo largo de muchos  años de actividad profesional, fue un vivero permanente en el que se ha formado la casi totalidad de las jóvenes generaciones de buzos y hombres-rana de las costas de Cantabria.

14 de noviembre de 2010

Mercante SAN EMETERIO

En el año 1948 puesta a flote del mercante San Emeterio hundido estando atracado al muelle particular de Nueva Montaña (NUEVA MONTAÑA QUIJANO S.A.)






Durante la segunda guerra mundial, la demanda de trastos flotantes para su conversión en buques auténticos fue extraordinaria. 

El 22 de febrero de 1942, el remolcador bilbaíno ALTSU vino a Santander y se llevó al SAN EMETERIO para su total reconstrucción en Pasajes.

Transformado en un carguero de 750 toneladas de carga y 568 de registro, entró en servicio en 1943 para sus nuevos armadores, Nueva Montaña, que habían pagado por él 828.000 pesetas cuando era una pura chatarra.

Ahora resulta un barco de popa redonda, chimenea recta, alojamientos atrás y una sola bodega de amplia escotilla, perfectamente a propósito para el transporte del carbón.


Empezó a navegar, sin descanso, entre los puertos de Asturias y la Dársena del Cuadro. El 17 de abril de 1948, de madrugada, estando atracado en el muelle de la factoría esperando para descargar a la mañana, como consecuencia de la rotura del tubo de la descarga del condensador, se inundó poco a poco y se hundió en la Dársena, quedando con la popa a flote. No se ahogó nadie. 


El día 9 de junio fue reflotado con ayuda de elementos de tierra, tras el achique completo de la bodega por medio de la draga de succión EUSKAL-ERRIA y el apuntalado de la gran escotilla con un cofferdam. Se reparó en el dique seco del Astillero y volvió a navegar.

Desde entonces ha cambiado varias veces de arboladura, pasando de tener un palo y un samson, a tener trinquete y mayor, para acabar en la actualidad prácticamente mocho a tenor de las exigencias legales y de la moda económica, a dos dedos del desguace.



Es un barco maravilloso este «Jonas» de novela, que llevó una de las calderas del aviso de guerra URANIA, con su camareta a popa con lumbrera, diván y cucarachas, y su concierto mañanero con apertura sonora de escotillas y vapor al silbo, entrando en la bahía un día sí y otro no, al regresar de San Esteban con el pan negro de cada día para los altos hornos de Santander.

 Un barco siempre leal -y humilde- al destino de la ciudad y de su empuje, de cuya modestia, se da el increíble –pero rigurosamente cierto- caso de no aparecer inscrito jamás en la biblia del Libro Registro del Lloyd’s.

Es cierto este apunte de Rafael González Echegaray, ya que en los LLOYD´S consultados, no aparece, ni el ni su gemelo, una sola vez.


Volviendo al libro base de nuestro artículo, y sobre el final del gánguil, leemos: Si infatigable fue su actividad como gánguil, no lo fue ésta menor en su nuevo rol de costero. La silueta del “Santo” fue mucho tiempo una de las imágenes más entrañables de la bahía santanderina cuando navegaba cargado rumbo a El Cuadro, o cuando partía en lastre hacia la villa asturiana de San Esteban de Pravia.


Todavía en 1969, la actividad de la embarcación era notable, como demuestra el total de 122 viajes redondos Santander-San Esteban de Pravia-Santander. Incluso en 1970, año en el que se desguazó, realizó entre los meses de enero y septiembre nada menos que 94 viajes, una buena “marca” para un buque veterano que ya había cumplido 83 años.



Reflotamiento del San Emeterio en Junio de 1948



El San Emeterio varado en la Magdalena


Información


 El salvamento de este buque se celebró por todo lo alto.





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