La Empresa que Alonso González Fernández "El Buzo" creó a lo largo de muchos  años de actividad profesional, fue un vivero permanente en el que se ha formado la casi totalidad de las jóvenes generaciones de buzos y hombres-rana de las costas de Cantabria.

14 de noviembre de 2010

Rescate del buque IÑAKI.

En el año 1949 rescate del buque IÑAKI.
El dia 25 de julio de 1949, aprovechando la mar en calma salieron del puerto de Suances a las seis de la mañana con una gabarra y un bote auxiliar, con el personal de buzos, ayudantes y de marinería que se consideraban necesarios para llevar a cabo los preparativos iniciales del rescate del buque IÑAKI, perdido en la costa de Suances sin que se conocieran las causas.


Con el bote auxiliar se dirigieron a la playa donde se encontraba el barco hundido, quedando la gabarra a una distancia prudencial con el resto del personal a la espera del resultado de la maniobra que se iba a realizar. En el citado bote se embarcaron cinco personas al mando de Alonso que dirigía la maniobre, consistente en desconectar mediante una voladura de dinamita, la línea de ejes del barco siniestrado para facilitar la maniobra de salvamento.


Dado que la profundidad donde se encontraba el IÑAKI era de seis metros y no disponían de detonadores eléctricos para dar fuego a la carga preparada, se decidió utilizar el sistema de “corredera”, que consiste en amarrar un cabo fino al lugar que hay que volar, y mandar a través del mismo la carga explosiva ya cebada y con trozo de mecha para que de tiempo a retirar el buzo y la embarcación antes de que se produzca la explosión.

De repente, por un fallo de la mecha por la que se corrió el fuego antes de lo previsto, se produjo una tremenda explosión que lanzo volando por los aires a las cinco personas a varios metros de altura, envueltos en agua y restos del boto que quedo totalmente destrozado.


La explosión hizo temblar la gabarra llenando de horror y nerviosismo a los que en ella estaban contemplando la maniobra al verlos salir por los aires. Con toda diligencia acercaron la gabarra a donde se encontraban los cuerpos flotando y los fueron recogiendo pensando en una desgracia irreparable. Afortunadamente, excepto el susto recibido, ninguno tenia lesiones de importancia y todo quedo reducido a un baño imprevisto.”AQUEL FUE SU DIA DE SUERTE”.

                            playa de cuchía


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