La Empresa que Alonso González Fernández "El Buzo" creó a lo largo de muchos  años de actividad profesional, fue un vivero permanente en el que se ha formado la casi totalidad de las jóvenes generaciones de buzos y hombres-rana de las costas de Cantabria.

15 de noviembre de 2010

Hundimiento del ELENA anteriormente MARITA


En el año 1964 hundimiento del ELENA anteriormente MARITA propiedad de Alonso, por parte del pesquero Alcedo que se encontraba hundido.






Ayer, a las cuatro de la tarde, aproximadamente, en la costa montañesa de Liencres, en el lugar denominado Socueva, la motonave Elena, especialista en trabajos de salvamento y desguaces, recibía una puñalada por la espalda.
En unos siete minutos dejaba de enseñar su popa, tan conocida en aguas del Cantábrico.
Le daba la puñalada el pesquero hundido Alcedo, cuyos restos intentaba rescatar para chatarra. Y el Elena se acostaba rápidamente sobre los restos del pesquero que, a su vez, el 25 de octubre, era traicionado por la brújula.

TODO OCURRIÓ ASÍ:
Se encontraban a bordo del Elena cinco personas, incluidos el patrón y el motorista.
Los buzos, como en días anteriores realizaban los trabajos de recuperación de la chatarra del Alcedo.
La posición de proa estaba a cuatro cuadrantes, fondeado con tres arperos.
E inesperadamente, surgió la tragedia.Uno de los buzos intentaba izar una chapa de unas dos toneladas. Fue la que produjo la vía de agua en el casco.
El patrón de la embarcación se llama, José Beceiro Vian.
Al ser desprendida del fondo, con las puntas hacia arriba, la chapa, en una caída del barco por la poca marejada que hagía, al tiempo de pegar en el fondo, se incrustó en el costado de babor, haciendo una vía de agua cuayas dimensiones no pudieron apreciarse.
Entonces, uno de los buzos intentó taponarla con una lona.Pero desgraciadamente, no pude hacerse nada.
De manera alarmante, el agua entraba en la embarcación.Todos los esfuerzos de los tripulantes resultaban estériles. El hundimiento no se hizo esperar.Era prudente tomar otras precauciones.
-Como es lógico, opté por cortar la goma que nos comunicaba con el buzo.Podía correr peligro- ha contado el patrón-.Y a continuación procuré el salvamento de la tripulación.
No ha habido que lamentar ninguna desgracia personal.
Las pérdidas son importantes: el motor, solamente, costó unas 650.000 pesetas y desarrollaba una velocidad de nueve millas.









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